Ignacio García-Soto
Soy Ignacio García-Soto López, madrileño, esposo y padre de dos hijos, una niña y un niño. Precisamente pensando en ellos nació el deseo de escribir esta historia: dejarles, a través de una fábula, algunas de las enseñanzas que la vida me ha regalado y que puedan acompañarlos en su camino.
Desde niño pasé gran parte de mi tiempo en el campo junto a mis padres. Allí nació mi pasión por la naturaleza, los animales y la vida al aire libre, pero también una forma de entender el mundo: con calma, respeto y la certeza de que, cuando aprendemos a observar, la naturaleza tiene mucho que enseñarnos.
He recorrido montes, desiertos y silencios, encontrando en los paisajes más puros una fuente constante de inspiración. Desde hace más de diez años vivo en Monterrey, México, junto a mi familia. Esta tierra me ha permitido conocer otros paisajes, animales y formas de vivir el campo, experiencias que, junto a las vividas en España, han quedado reflejadas en Silencio, lo que el monte nunca calló.
Esta obra nace de mi profunda conexión con el mundo natural y del deseo de recuperar ese vínculo ancestral que une al ser humano con la tierra. He querido construir una fábula sobre el respeto, la memoria, la amistad, el aprendizaje y la vida en armonía con lo salvaje.
Escribí este libro pensando en mis hijos, pero también con la esperanza de que pueda acompañar a niños, adolescentes y adultos. Ojalá sus personajes y aventuras inviten a detenerse, a mirar la vida con otros ojos y a contemplar la naturaleza con mayor respeto y asombro.
Si estas páginas consiguen despertar una reflexión, una conversación entre padres e hijos o, simplemente, el deseo de escuchar un poco más a la naturaleza, habrán cumplido su propósito.